sábado, 23 de octubre de 2010

ESTAR EN LAS NUBES.

 Estar en las nubes es algo indescriptible aunque invite a la descripción de esas formas cambiantes de aire y agua,  tan caprichosas que mudan su forma en cuestión de segundos, impulsadas por el cincel del viento. Físicamente hablando, solo he estado en las nubes, bajo las nubes y sobre ellas, como pasajero de un avión que me transportaba hacia otros cielos con otras nubes y otras tierras; sobre la tierra he estado con la mirada puesta sobre las nubes de vez en vez, a lo largo de toda mi vida.
 En la infancia jugábamos a interpretar las formas de las nubes, tumbados sobre la hierba, describiendo los cambios que sufrían  y las distintas formas que iban adoptando: un dragón escupiendo fuego, un señor gordo, un pájaro enorme con las alas extendidas... Todo un mundo de formas y de matices lumínicos que cambiaba constatemente para dar paso a otras imágenes. Pura fantasía infantil.
 Después las nubes dejan de ser un juguete para convertirse en el fenómeno físico que son, en el oráculo celestial que vaticina bonanza o desastre, lluvia o sequía, poder o no poder emprender una salida.
 Sigo mirando las nubes bajo dos puntos de vista, y me encanta.

martes, 12 de octubre de 2010

HÉROES.

Anteayer introduje mi nariz en un blog excelente, animado y muy nutrido de comentários, e incluso dejé algún post en uno de los temas que se trataban, sin lograr llevar a término el que más me interesaba por esas cosas de la despiadada técnica, que te borra del espacio virtual y envía a la nada tus pensamientos transformados en sistema binario puro y duro. Es igual, lo escribo en esta mi casa virtual, que es la de todos ustedes.
 Bajo el título de HÉROES, el autor/a deseaba llegar a sexagenario/a tan bien tratado por el tiempo como Sting, e incluso se conformaba con llegar a los 40 como él, con toda la cabellera, donosura et fermosura posible. Debo reconocer y reconozco que  mis 40 años fueron de cabellera espesa y bien tintada (castaño claro), exentos de arrugas y patas de gallo y sin michelines ni papada. Actualmente, pasado ya el medio siglo, tengo algunas arruguitas de expresión, sigo conservando la cabellera al completo con "las nieves que el tiempo las sienes plateó" y me sobra barriga, bastante barriga y algo de papada. Nunca fui como el David de Miguel Ángel, fornido y hermoso per in saecula saeculorum, pero él es de mármol y yo de carne mortal y ésto de la belleza, a estas alturas de la vida, me es completamente indiferente.
 El autor/a prosigue su relato recordando su primera visita al Museo del Prado, en compañía de su padre y su hermano, y la emoción que aquella experiencia le produjo al contemplar algunas de las muchas obras de arte que allí se exponen, y que él/ella contemplaba por primera vez en formato original. Yo, un paleto de provincia, tardé mucho en visitar nuestra gran pinacoteca y la última vez que lo hice es el objeto principal de este comentario.
 Había ido a Madrid durante una semana por cuestiones de trabajo,y el último día decidí volver al Prado porque disponía de mucho tiempo hasta la salida de mi vuelo, no sin antes pasar por el Botánico. Recorrí muchas salas del museo: Velazquez y mi debilidad (los temas mitológicos): La fragua de vulcano (Hefesto), Marte (Ares), Mercurio (Hermes) y Argos... Pasé a la sala 57 para contemplar  la flipante obra pictórica de Hierónymus Van Aeken, más conocido por el Bosco, que podría haber ilustrado las mejores obras literarias de H.P. Lovecraft, especialmente las aventuras oníricas de Randolph Carter, y sufrí Las Tentaciones de San Antonio abad, me subí al Carro del Heno, viví el Paso de La Laguna Estigia y acabé mi ruta en El Jardín de Las Delicias, contemplando el tríptico más famoso y enigmático del autor psicodélico por excelencia. Seguí mi camino por los pasillos y llegué a la sala de los autores renacentistas, con esa perspectiva incipiente que les caracteriza, y descubrí un cuadro que yo guardaba en los desvanes de mi memoria sin especial devoción: La Anunciación, de Fray Angélico (o Fra Angélico). Mirando la pintura, que recordaba de mis años de estudiante bachiller, me vi invadido en mi intimidad por una saludable horda de adolescentes, conducidos por su joven profesor de arte, que se paró repentinamente delante del cuadro y comenzó a explicar: "Este cuadro es uno de mis preferidos, siento verdadera debilidad por él" Yo me puse en un segundo plano para escuchar las explicaciones y, por primera vez en mucho tiempo, con 40 años, me sentí adolescente y recordé a mi profesor de Historia del Arte que, en la casi oscuridad del aula de proyecciones donde se daban las clases, nos explicaba con la misma pasión que el joven profesor, todo lo relacionado con las obras de arte.
 El profesor continúa su explicación: "Fijaros en el manto de la Virgen, en ese azul. En aquellos tiempos, el color se hacía con pigmentos de muchas procedencias, todos naturales, pero el azul del manto solo tenía un origen: el lapislázuli, que es una piedra semipreciosa y costaba mucho dinero. Era costumbre de la época que el mecenas que encargaba el cuadro al artista eligiera el lapislázuli u otro color, pero en el primer caso debía comprarlo y entregárselo al pintor para que éste hiciera el óleo con tan noble materia prima".
 En mis clases de Historia del Arte, en casi total oscuridad, se veía la sombra enorme de D. Evaristo-unos dos metros de humanidad-explicando con la misma pasión  que ponía el joven profesor del Museo del Prado, las mismas obras de arte, pictórico, escultórico y monumental, sirviéndose de diapositivas. Los alumnos seguíamos las explicaciones a medias, amparados por la impunidad de la penumbra, que invitaba al cachondéo; pero en los momentos álgidos de la explicación todo el mundo seguía las palabras de D. Evaristo. Aquel cíclope bonachón también tenía su genio: un día nos sacó del aula, a golpe de paraguas, y nos puso de cara a la pared del pasillo mientras nos llamaba cerdos, como un oficial de las SS apuntando a unos reclusos con su Luger.
 Después de unos años de aquella visita al museo, apareció D. Evaristo en la hoja de citados de aquel día en mi trabajo. Iba acompañado por su esposa, tan elegante y pizpireta como siempre, tan menuda y aparentemente frágil, pero sujetando por el brazo al ciclopeo Evaristo que avanzaba con cierta claudicación. Estaba viejo e inseguro en la marcha. No me reconoció.
 Había sufrido un ictus cerebeloso, debido a su hipertensión arterial, y su equilibrio y coordinación de movimientos se habían resentido moderadamente, y ya no era el hombrón que imponía tanto respeto. Después de tratar el asunto profesional, yo le dije: D. Evaristo, tengo una obra de arte colgada en la pared (una reproducción de una pintura de Van Gohg) y querría que usted me diera su opinión como gran experto en arte. D. Evaristo miró el cuadro y me dijo sonriente: es El Café, de Van Gohg, una de sus obras más conocidas. Su mujer, con la cara iluminada por la sonrisa, me preguntó: ¿Ha sido usted alumno de mi marido? Sí, le respondí, fui alumno suyo en sexto de bachiller, en el año 1973, pero también fui alumno de usted, en la asignatura de matemáticas, en los años 72 y 73. La reunión se animó y D. Evaristo me comentó que había ido a cierto hospital para hacerse una prueba médica, y que el médico que le atendió reconocía haber sido alumno suyo. Dña. Dolores, su esposa, me comentó haber tratado con un exalumno, frutero en un puesto de un mercado, que le había recitado de corrido la resolución de las ecuaciones de segundo grado. Aunque la matemática nunca fue mi fuerte, yo no quería ser menos: Dña. Dolores, "el logaritmo de un número N, en base B, es el número al que hay que elevar la base para obtener el número N". "Las combinaciones de N elementos, tomados de H en H, son N¡ partido por H¡ x por (N-H)¡.
 Nos reímos y recordamos viejos tiempos para los tres, y el trio terminó el día con una experiencia más. Recordé al joven profesor y sus jovencísimos alumnos contemplando el cuadro de La Anunciación y la pasión que aquél ponía en su trabajo, sin esperar nada a cambio. Quizás alguno de sus alumnos/as recuerde algún día aquella visita al Museo del Prado y se la pueda contar a su ya viejo profesor, cuando ellos/as hayan tomado las riendas de de la sociedad.
  El comentario del aludido blog terminaba:" Hoy en día son las elecciones las que recuerdan que uno es mortal. Lo malo es cuando, por muy mal que lo hagas, te siguen eligiendo. Indefectiblemente en ese momento crees que lo que haces mal, es bueno".
 Como cualquier persona, he tenido mis héroes de ficción y tengo mis héroes históricos y mitológicos, pero mis verdaderos héroes son aquellos/as que nos han enseñado con el ejemplo, día a día, lo que somos y lo que deberíamos ser, personas corrientes que con su trato cotidiano forman parte de nuestras vidas sin que apenas nos demos cuenta, que pasan silenciosamente hasta que un día te paras a pensar lo importantes que han sido para tí y para otros tantos como tú.

viernes, 1 de octubre de 2010

BIENVENIDOS

Bienvenidos a mi blog caótico y perezoso.
 Nada hay más reconfortante que lo que uno hace no pase desapercibido, aunque la idea inicial sea una válvula de escape a tus pensamientos y, probablemente, una excusa para escribir cuando esto te gusta.
 Cuando inicié mi blog no esperaba ninguna visita, ningún comentario a favor o en contra de lo que escribía, pero quería hacerlo. Me sorprendió el "subidón" de consultas a mi perfil creciendo día a día y algunos comentarios breves en algunos post. El primer seguidor fue muy estimulante.
 NEO: El pionero en seguir este blog y en considerar mis comentarios en el suyo hasta el punto  de honrarme  con el trabajo de MITÓLOGO GRIEGO.
GARCÍA FRANCÉS: vino después y me descubrió su hermoso blog.
 Y, en un santiamén, aparecen otros seguidores:
NICONTIGONISINTI: ¡Qué susto su presentación de troll!
NIKITA: recientemente ondulada y uniendo el norte y el sur.
 Gracias a todos y no se corten: se admiten sugerencias porque en este blog no hay censura de ningún tipo.

Sin andarnos por las ramas: Amigos para siempre.

martes, 10 de agosto de 2010

CABO VERDE TERRA ESTIMADA




El archipiélago de Cabo Verde, situado frente a las costas de Senegal, está formado por diez islas y un sinfín de islotes, todos ellos de naturaleza volcánica y en general bastante desérticos. Tradicionalmente se distinguen dos grupos de islas según su situación con respecto a los vientos dominantes: "A SOTAVENTO" (Maio, Santiago, Fogo y Brava) y "A BARLOVENTO" (Santo Antao, Sao Vicente, Sao Nicolau, Santa Luzía, Sal y Boavista). También admiten una clasificación geográfica: LAS ORIENTALES, planas y arenosas (Sal, Boavista y Maio) y LAS OCCIDENTALES, montañosas, que son el resto. La isla de Fogo es la única que posee actividad volcánica y en ella se encuentra Piconovo q ue con sus 2829 m., es la montaña más alta del archipiélago; Santa Luzía es la isla más pequeña y está deshabitada.
 Descubiertas y colonizadas por los portugueses en el S. XV (probablemente fueran conocidas previamente por los pescadores africanos de la costa oeste), antes de que Colón iniciara su viaje hacia las Indias, fueron pobladas por estos y explotadas de diferentes maneras (producción de sal, agricultura y ganadería caprina, comercio de esclavos, lugar estratégico de abastecimiento y refugio de la flota lusa...) durante siglos, incluso mediante el arrendamiento a paises como Inglaterra u Holanda. En el S. XX comienza una corriente de liberación de las colonias portuguesas (principalmente Angola y Cabo Verde) por parte de los indígenas, liderados por personajes como Amilcar Cabral que moriría asesinado a principios de la década de los 70, sin ver realizado su sueño de descolonización. Cabo Verde se independizó como colonia portuguesa en 1975, tomando el poder el PARTIDO AFRICANO PARA LA LIBERACIÓN DE CABO VERDE, sustituido en el poder por el MOVIMIENTO PARA LA DEMOCRACIA, en 1991.
 Actualmente Cabo Verde es una república cuya capital es Praia, la ciudad más grande con 100.000 habitantes, en la isla de Santiago.


BOAVISTA

Boavista es una de las islas orientales de Cabo Verde, situada a barlovento y a unos 600 km. de Dakar, plana, arenosa y desértica y una de las más grandes y despobladas del archipiélago caboverdiano (unos 10.000 habitantes repartidos por las escasas poblaciones que hay en ella). Desde la inauguración de su aeropuerto, hace un año aproximadamente, comienza a abrirse al turismo internacional con vuelos procedentes de Lisboa, Italia, Alemania y, desde julio de este año, España, que hacen escala en Rabil para continuar viaje con destino al aeropuerto internacional Amilcar Cabral de la vecina isla de Sal. La pequeña población de Rabil, antaño la capital de la isla, está situada en un secarral desértico y polvoriento, al lado del aeródromo, y se ha convertido en una "ciudad dormitorio" por ser la vivienda más barata que en Sal Rei, la capital de la isla (3000 habitantes aproximadamente). Desde Rabil parten vuelos domésticos hacia Sal y otras islas hasta las seis de la tarde, hora de cierre del aeropuerto.

Aeropuerto de Rabil: vuelo hacia Sal.

  La llegada a Boavista es impactante: el avión vuela bajo y lento describiendo una curva pronunciada para tomar la única pista del aeropuerto, mostrándote por las ventanillas las aguas azul turquesa y la arena blanca de la paradisiaca playa Chaves, para después sobrevolar la zona desértica tras las dunas de la mencionada playa, hasta el breve encuentro con la pista de aterrizaje. Los hoteles están a tres km de Rabil (Riu, Decamerón e Iberostar.
  

Praia Chaves.

Desde Rabil parte una carretera asfaltada de 3 km hacia Sal Rei, la única que existe en la isla.
  Sal Rei es una pobalción muy pintoresca, de estilo colonial, típicamente africana, pobre y desabastecida. Las tiendas son una mezcla de colmado de barrio y tienda de ultramarinos tradicional, con sus sacos de patatas en la puerta pero con precios carísimos. Los edificios son de planta baja, la mayoría, y muy humildes; solo la belleza natural de los caboverdianos (de rasgos faciales finos y cuerpos esbeltos) y la serena alegría que transmiten sus rostros logra atenuar la pobreza digna que allí se percibe, pues la única riqueza es la pesca, que allí es muy abundante. Curiosamente existen tiendas de chinos exactamente con los mismos productos que venden aquí, pero más modestas.
 Lo más llamativo es la venta de pescado recién traído en la Rua dos Pescadores y la cansabida persecución de los vendedores de artesanía local, junto con la oferta constante de taxis para llevarte a cualquier sitio. También existen tabernas pintorescas donde tomar una cerveza caboverdiana (estela do Cabo Verde) en un entorno tranquilo y agradable a los sentidos: la taberna Te Manchê, entre la playa y el puerto pesquero y cuyo módulo principal es un contenedor marítimo.



Rua dos pescadores.
  Pero la pobreza también alcanza a los edificios públicos, aunque no a todos. Como ejemplo pondré el juzgado y notaría de Sal Rei (la imagen superior) en el que no quisieran trabajar el juez Garzón ni ningún otro.
  Salimos de la capital con el 4x4, único vehículo que circula por allí, para adentrarnos en los parajes vírgenes de la isla, por caminos de tierra y por algunas carreteras de empedrado típicamente portugues (en Lisboa y muchas ciudades y pueblos portugueses existen ese tipo de calzadas), con cien ojos en el camino por lo deteriorados que están algunos tramos, para visitar las zonas desérticas del centro insular y las paradisiacas playas de aguas cristalinas, como la de Santa Mónica, que con sus 19 km de longitud es una de las más largas del mundo, visitando algunos pueblos a nuestro paso. En la citada playa van a desovar las tortugas marinas en un ritual nocturno que se repite desde hace miles de años.

El interior tórrido, desértico y volcánico, sirve de contrapunto a la belleza de una costa virgen y preñada de vida en la cual se pueden observar a simple vista especies marinas en gran abundancia: barracudas, doradas, salmonetes e incluso pequeños escualos que huyen de sus mayores para no ser devorados; en el bucéo podremos ver, con suerte, tortugas marinas.
 Desgraciadamente, todo paraíso lleva implícito su infierno y Boavista también. La pobreza y la creciente llegada de turistas hace que muchos caboverdianos exploten el filón del extranjero mediante el viejo oficio del atracador que te sorprende en un paraje solitario y te roba a punta de cuchillo, con violencia o sin ella, despojándote de todo lo valioso que llevas.
  Me han quedado muchas cosas por contar, seguramente, pero mi idea es transmitir lo importante de viajar y conocer disfrutando de este mundo que nos atrapa con la fuerza de la gravedad.
 Para definir esta tierra insular nadie mejor que Cesaria Evora, la gran artista caboverdiana.http://www.youtube.com/watch?v=PcvjJypt4DY

lunes, 28 de junio de 2010

Santiago Ramón y cajal.

 La ciencia con mayúsculas es la plasmación de teorías, rompedoras para su tiempo, de una minoría de personas-genios-que arriesgan su prestigio, y en ocasiones su vida, defendiendo unas ideas que chocan frontalmente con lo establecido en esa época.


Todos/as los grandes científicos de S. XIX-XX.


 Cuando en los albores de la civilización occidental se explicaban todos los fenómenos naturales sirviéndose del pensamiento mágico-religioso, surgió en las colonias de Grecia una corriente encabezada por Tales de Mileto, que sepamos, como era de esperar, en territorios tan alejados de la metrópolis y por tanto más libres. Aproximádamente después de un siglo aparece la figura de Demócrito de Abdera (460-370 A.C.), discípulo de Epicuro y conocido como el filósofo de la sonrisa por su buen carácter, que con magistral ejercicio mental y sin instrumento alguno, es capaz de concebir la teoría atómica que varios milenios más tarde habría de confirmarse como cierta. El largo paréntesis de la edad oscura y la edad media separa a esta época del siglo de las luces y del desarrollo científico del  XIX. En esta época la ciencia avanzó más que en todos los siglos anteriores, gracias a los avances tecnológicos y a la libertad que suponía la ruptura con los viejos esquemas dogmáticos de la iglesia, que todo lo relegaba a su poder y a las sagradas escrituras (por ejemplo Darwinismo frente a creacionismo, polémica aún vigente) y a otros factores menos relevantes. La electricidad deja de ser un pasatiempo de feria para convertirse en algo útil como energía más conocida y fuente de progreso, con inventos como la botellea de Leiden-inventada anteriormente- (primer condensador de enegía que permitió la primera transmisión de telegrafía sin hilos, invento de Guglielmo Marconi, que culminaría con la invención de la válvula termoiónica y la bombilla de Tomás Alba Édison, con la cual se podía descodificar una onda de radio y con la adición de una placa, amplificar señales y generar ondas electromagnéticas de amplitud constante).  Pero...¿Las ciencias biológicas?
Santiago Ramón y Cajal.

 La medicina y todas las ciencias biológicas iban avanzando en retaguardia con respecto a la tecnología. La medicina pasaba de una visión macroscópica (la anatomía clásica) a una concepción microscópica desde el invento del microscopio; desde la visión en conjunto de los órganos y tejidos a la percepción de la urdimbre que sostiene a éstos, con el cuentahilos de la alfombra. En la mayoría de los tejidos biológicos existían técnicas de tinción que permitían desentrañar la estructura de los mismos, con excepción del tejido nervioso que se resistía a su análisis microscópico y se presentaba a los ojos del obsevador como una maraña confusa de fibras y células entrelazadas.
 Cajal vivió esa época de confusión  en la cual se concebía el tejido nervioso-ya identificado como el sustrato de los pensamientos-de forma anárquica y simplista: una masa de tejido sin principio ni fin en el que las células se organizaban en sincitios formando un protoplasma sin límites: la teoría reticularista, elegante pero que no explicaba nada y no permitía construir nada sobre ese armazón fantasmagórico. Como buen aficionado a la fotografía conocía las técnicas basadas en las sales de plata de la época para fijar imágenes, y gracias a su colega Simarro, conoció la tinción argéntica para el tejido nervioso desarrollada por Camilo Golgi, aplicándola y mejorándola en la versión "doble tinción argéntica" que permitiría una visualización más neta de ese complicado tejido. Años de aplicación de su tinción y años de persecución de las fibras que prolongan a las neuronas le llevarían a desentrañar el misterio y a elaborar la TEORÍA DE LA NEURONA, sentando las bases de una nueva especialidad médica: la histología y tambíen la neurología. Cajal nunca encontró el alma en sus cortes histológicos pero seguramente tampoco rechazó la idea de su existencia.

Cajal como capitán médico en la gerra de Cuba.
 Con las investigaciones de nuestro paisano se despejó una de las mayores incógnitas del S. XIX y la ciencia del cerébro y los nervios periféricos, permitiendo concebir una estructura, en lo más básico, que aún tiene ese halo de mistério invitando a los futuros investigadores a seguir en la brecha.
  Desgraciadamente las obras científicas de este gran hombre fueron editadas en Francia. Yo conservo una edición de su histología, gracias a mi abuelo paterno, al que no conocí, que fue alumno del maestro en la cátedra de Madrid.
 D. Santiago recibió el prémio Nobel de medicina, junto a su colega italiano Camilo Golgi, en 1906.
  Después habrían de sucederle personajes como Severo Ochoa, asturiano y también premio Nobel, que sentaría las bases de la nueva genética descubriéndo la DNA- polimerasa como enzima replicador del ADN.
 En este país se trata mejor a los políticos y a los futbolistas que a los científicos.

lunes, 14 de junio de 2010

PENSAMIENTO BREVE.

 Sigue los pasos de la naturaleza en la naturaleza. Ella te guiará a donde vayas con su lenguaje sordo, pero preciso; con la generosidad con la que sabe vestir a sus criaturas en armonía de colores, formas y vidas. Pasa las hojas de su libro y encontrarás las respuestas que buscas a todas tus preguntas.

domingo, 16 de mayo de 2010

Nana Mouskouri - Athina

 En este blog se rinde pleitesía a la tradición griega como símbolo de la cultura occidental, como motor del pensamiento y el arte universales que empapan nuestras vidas desde América a Estambul. Ahora Grecia lo pasa mal, como mal lo pasa España, ambas condenadas al ostracismo internacional por cuestiones económicas. Pero algo siempre queda para recordar y admirar. Cuando deséo alegrarme escucho música griega, y pienso en en toda la belleza que compartimos con ese país al que tantas cosas nos unen.