martes, 20 de junio de 2017

MORIR LA VIDA, VIVIR LA MUERTE

    
  Llegados a ciertos límites de nuestra existencia, tan placenteros y también tediosos de gozar/sufrir, nos emfrentamos a la gran paradoja, no querida ni buscada, de vivir muriendo poco a poco; que la dinámica vital nos va apartando de la circulación y llega un momento que no sabes en qué estado resides: Animal, Vegetal, Mineral o una disolución coloidal de todo un poco. Así me encuentro yo, que no sé en el día que habito.
  Carpe Diem mientras dure la alegría de no tener que llegar forzosamente al nosocomio y podamos disfrutar de las secuelas, esas heridas corporales y anímicas que te hacen dudar; que hacen que te preguntes si mueres la vida o vives la muerte...
 Joder, qué lío de vida y de muerte.
 

1 comentario:

  1. ¡Caramba, amigo Jano, cuánto tiempo desde la última vez!
    Decía Séneca en "la Brevedad de la vida" que se precisa toda la vida para aprender a vivir; y, lo que es más extraño todavía, se necesita toda la vida para aprender a morir.

    ¡Carpe diem, querido amigo!

    Como dice el bloguero Gulliver ;-), hay que lograr ser feliz en los intersticios de nuestras penas y desgracias.

    Un gran abrazo

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